
El Atlético de Madrid sigue sin conseguir la victoria en este desolador comienzo de 2009 donde tan solo ha logrado puntuar frente al Almería y ayer, frente al Málaga. El partido se disputaba en La Rosaleda y, como no podía ser de otra manera, el Atleti se dejaba dominar en los primeros compases del encuentro. Sin embargo, quienes tuvieron la primera ocasión fueron los colchoneros en una acción individual del "Kun" que, tras sacar petróleo de un despeje de Heitinga, lograba plantarse completamente solo ante Goitia, quien respondió de forma magistral al disparo del delantero argentino. Esto pareció espolear al Atleti que comenzó a combinar en terreno del Málaga y a tener otras dos clarísimas oportunidades de gol marradas en este caso por Sinama-Pongolle primero, y Forlán después.
Cuando el Málaga estaba teniendo más dificultades para resistir los embates de las filas atléticas conseguía, paradójicamente, adelantarse en el marcador en una azarosa jugada. Apoño dispara, el balón desafortunadamente tropieza en Perea y descoloca a Leo, que se estira pero no logra despejar la bola. Con este resultado tan negativo para nuestros intereses se llega al descanso.
Tras el tiempo de asueto sale Maxi sustituyendo a Sinama para, a priori, otorgar más consistencia a la zona ancha. Nada de eso pareció ocurrir, el juego del Atlético seguía sin rumbo claro, Raúl García se equivocaba permanentemente a la hora de pasar el balón, Assunçao demuestra su poco tacto con el balón en los pies y sus carencias cada vez se hacen más patentes. A falta de acierto de los delanteros tuvo que surgir la figura de Heitinga quien, a la salida de una falta, lograba colocar el 1-1 que a la postre se antojaba como definitivo. El Atleti mejoró con la salida de Maniche al campo y dispuso si cabe de más ocasiones que no supo aprovechar. A partir de ahí, el partido se convirtió en un correcalles: Baha la tuvo para el Málaga en un mano a mano con Leo Franco y Ujfalusi en el 93' desaprovechó una ocasión inmejorable para haber colocado al Atleti en puestos Champions; un puesto que, en cambio, no merece ni por actitud ni por juego.
